Las palabras dichas por mi padre me tienen totalmente fuera de sí. No entiendo en qué momento pasé de ser su adorada princesa a un producto de comercialización.
En este momento nos encontramos de regreso a casa, tuve que poner en práctica mis dotes de actriz y fingir un desmayo para poder llamar su atención y así regresar a casa. No estaba dispuesta a enfrentarme a una situación de tal magnitud sin saber los motivos que lo llevaron a tomar semejante decisión.
—Señor, ya estamos llegando. —informa uno de los hombres de confianza de mi padre mientras sigo con los ojos cerrados alerta a todo.
—Está bien, espero que el...