Tiempo después.
Seattle.
Leah por fin logro consolidar su sueño de ser diseñadora de modas, con la ayuda de su madrastra Monique, Eiza y Martina, se está posicionando muy bien en el negocio. Leah a diferencia de Monique se dedica por ahora a la elaboración de prendas masculinas, no descarta más adelante vestir a féminas. Hay una personita muy especial que trabaja junto con ella en el atelier.
—Leah aquí tienes los patrones.
—Muy bien Ilse, eres buena sastre—responde Leah con amabilidad.
Como lo oyen, Ilse la madre de Savannah es una de las costureras del taller. Desde hace muchos años ha tenido afinidad con la costura, solo que su...