Isabela notó que después de cenar y ponerse a ver una película para matar el tiempo, Giovani se comenzó a comportar bastante extraño. Su piel se había tornado ligeramente más sonrojada y había ligeras gotas de sudor corriendo por su sien que él secaba con desinterés. De vez en cuando abría su boca y dejaba salir un largo jadeo y se removía bastante en la cama donde ambos estaban recostados contra el respaldar viendo la pantalla. Ni siquiera estaba siguiendo el hilo de lo que ocurría en la pantalla, pues las veces que ella le había preguntado él le había dado una respuesta ambigua.
También en solo la hora que...