Isabela se encontraba recostada en el balcón de la habitación con una sonrisa en su rostro. La voz infantil que escuchaba del otro lado del celular la llenaba de gozo y le hacía olvidar cualquier malestar. Deseaba volver pronto para tener a Allen entre sus brazos y llenarlo de besos.
-...y terminé toda la tarea pendiente. El profesor estaba algo molesto porque me había tomado unos días libres. Hombre tacaño.
Isabela bufó imaginándose el puchero del niño mientras le contaba aquello.
-Recuerda no protestar delante de él para que no te castiguen- le consoló ella- si algo pasa me dices y le decimos a Giovani que se encargue- lo decía...