Alexei Petrov se plantó desafiante frente a Viktor Sokolov, los dos hombres se miraban fijamente, sus semblantes reflejaban una mezcla de ira y determinación.
-¡Anya! -vociferó Viktor- ¡Sal de una maldita vez de ahí, mujer! ¿Acaso crees que podrás esconderte de mí por mucho tiempo?
-Anya no saldrá de aquí, Viktor -declaró con firmeza-. Ni ella ni su hijo Yuri volverán a estar bajo tu control nunca más.
El mafioso dejó escapar una risa desdeñosa y negó con la cabeza en un gesto burlón.
-¿Y quién lo dice? ¿Tú? -Se mofó con crueldad- no eres más que un mequetrefe, Alexei. Un gusano que ni siquiera ha sido capaz de probar...