POV: Amaia.
Llegamos a la calle de mi edificio y es solo entonces, cuando la conexión entre Adam y yo se rompe. No pude parar de observar sus ojos oscuros durante lo que me pareció una eternidad, aunque mi acción fue recíproca, porque él tampoco movió su mirada y apenas, lo vi pestañear. No entiendo muy bien qué rayos me sucede con este hombre, del que hasta hoy no sabía ni su apellido, pero no quiero ahondar mucho en el sentimiento. Mi vida es bastante complicada como para darle importancia a algo que en algún momento me hará daño. Y sí, no puedo negar que sentí alivio cuando lo vi...