POV: Adam.
El contacto con su mano me quema, tanto como lo hizo su cuerpo hace solo segundos y desde que nos conocimos; desde que nos tocamos esa primera vez. La corriente eléctrica que recorre mi espalda eriza los pelos de mi nuca. Eso es lo que ella me provoca cada vez. Siempre.
Por mas que trato de aguantarme, es imposible. Amaia saca ese obsesivo que tengo dentro, ese hombre insaciable que se rinde a sus más patentes deseos. Con ella es inevitable dejarme arrastrar.
Mis últimas palabras provocan que sus ojos brillen. Y sé que los míos también lo hacen, porque puedo imaginar ese magnífico cuerpo suyo vestido para...