POV: Adam.
Decir que me quedo hipnotizado en cuanto ella comienza a caminar hacia mí, es poco. Literalmente no puedo despegar mis ojos de su cuerpo, de sus curvas visibles a través de su ajustada prenda, de sus piernas cubiertas por esas botas demasiado sexys, de sus labios rojos encendidos. Amaia es un volcán en erupción y yo no tengo intenciones de irme de su lado. El movimiento de sus caderas, sexy, provocador, me obliga a mantenerme en este estado de furor donde no encuentro razones para espabilarme.
«Ella es mi droga».
Cuando sube las cortas escaleras siento cómo mi corazón se acelera, relamo mis labios con hambre de su...