Habían pasado tres semanas desde que Demetrious conoció a Dylan y mi Vida no ha sido fácil con ese par, Dylan desea pasar tiempo con su padre y por eso Demetrious aparece casi todos las noche para verlo, acaso no se conforma con verlo cuando le llevo a la guardería, pero seamos realista lo que me afecta es su presencia ya que lo veo en el trabajo y en mi casa, nuestra relación de trabajo que es la única que tenemos ha mejorado algo, solo me quedo tiempo extra si es realmente necesario, del resto; mi trabajo termina a la hora de siempre. Pero su temperamento a veces me provoca darle un carpetazo por la cabeza o con cualquier cosa que tenga en la mano cuando se pone en plan fastidioso, pero él es el jefe. Niego divertida mientras me imagino la escena, termino de imprimir los datos y el contrato de la cuenta para la publicidad de cosméticos que tenemos en puerta, me levanto y camino hasta la oficina de Demetrious.
Aliso mi vestido azul y toco la puerta, entro y Demetrious está concentrado en el ordenador con el ceño fruncido, aprovechó que está ocupado para observar su rostro, Demetrious tiene un físico hermoso y un rostro que enamora a cualquier mujer, además de eso posee un encanto que cautiva con sus ojos grises que impacta y puede pasar de ser cálidos al ártico. Si lo sabré yo, lo observó terminar de enviar unos correos para luego mirarme
— Aquí te dejo lo de la cuenta seducción — coloco la carpeta en su escritorio — Si no hay más nada, me retiro — miró mi reloj — Me gustaría estar en casa temprano ya que mañana no es día laboral y no hay más que hacer
— No hay nada, pero me gustaría que habláramos — dijo acomodándose en su silla — y ya que tu cuñada se llevó a Dylan al zoológico y no tienes que buscarlo es la oportunidad
— Esta bien. Tú dirás — tome asiento, sentía mi corazón latir muy rápido, algo me decía que saliera de ahí y trate de relajarme — ¿Qué sucede? — Lo vi respirar como agarrando fuerzas y me dio esa mirada llena de determinación
— Me gustaría que Dylan llevara mi apellido — me soltó y una parte de mí se tranquilizó
— Bueno, eso es algo que tiene lógica y estás en tu derecho, así que no me opongo—dije tranquila, pero noté que no me decía nada hasta segundos después
— Brianna quiero la custodia de Dylan— sentí mi mundo abriéndose ante mi
— ¡Estás loco! — Chille levantándome de mi asiento
— Escúchame — se puso de pie y se acercó a mí, pero yo me aleje — quiero que compartamos la custodia de Dylan — dijo rápidamente — quiero que nos casemos
— Estas usando drogas o ¿Qué te pasa? — cada vez estaba más enojada y dolida, sentía que mis piernas me fallarían en cualquier momento por eso me senté en la silla de nuevo
— No— gruño molesto — Piénsalo Brianna, podríamos darle una familia, yo crecí con una familia amorosa y quiero eso para mi hijo, además — se detuvo a mirarme — por lo poco que me contaste de tus padres hace años tengo entendido que eran excelentes padres y te amaban — sentí mis lágrimas correr por mi rostro — y yo quiero eso
— Lo que tú quieres es chantajearme—dije enojada— ¡me engañaste! Te deje entrar en nuestras vidas, pero tú ya tenías el plan de quitarme a mi hijo—grite— además no me voy a casar contigo
— Lamento que pienses de esa manera, pero si no aceptas entonces no veremos ante un juez
— ¡Y una mierda! — me levante — ningún juez me quitaría a mi hijo
— Tengo mis métodos y créeme no me gustaría llegar a eso
— Eres un desgraciado que solo piensa en sí mismo — lo señale con mi dedo — solo quieres que todo y todos hagamos lo que deseas y si no hace el señor busca la forma de joder la situación y obtener sus deseos
— Brianna — respondió
— ¡Vete a la mierda Demetrious Johnson! — salí de la oficina, tome mi bolso y me fui mientras escuchaba a Demetrious llamarme
Cuando iba a casa llame a mi hermano para que supiera que iba en camino y que podría llevarme a Dylan. Llegue rápidamente a casa y tire mi bolso en la entrada, quería gritar, llorar y patalear, pero sabía que eso no iba a cambiar las cosas, escuche mi móvil y al ver el numero lo apague, casi a las nueve llego mi hermano junto a Dylan que venía emocionado y hablando hasta por los codos de todo lo que vio, pero mi mente estaba en otro lado
— Ya ceno — me informo mi hermano mientras estábamos en el salón
— Voy a subir y asegurarme que esté listo para la cama — dije — ¿tienes prisa? — pregunte
— ¿Qué sucede enana? te veo triste — suspire antes de hablar
— Necesito que hablemos —lo mire seria — necesito a mi hermano y al abogado
— Me asustas. Deja me avisarle a Sofí que llego en un par de horas más — asentí — quieres algo de tomar
— Saca el vino, creo que sería de ayuda — subí y metí a Dylan a la cama cuando baje mi hermano me esperaba en el salón con dos copas y una botella de vino me senté en el sofá de enfrente, no sabía que decir así que opte por la verdad.
La cara de mi hermano paso del enojo a la incredulidad, pasando por la tristeza mientras le conté todo lo sucedido con el padre de mi hijo. Le conté de mi relación con Demetrious lo que sucedió cuando le dije que estaba embarazada y vi culpa por lo sucedido, también le conté como había aparecido de nuevo en mi vida y que quería hacer.
— ¿Estas de broma no? — negué conteniendo mis lágrimas y él bebió su vino rápidamente y yo hice lo mismo
— ¿Dime que no puede quitarme al niño? — pregunte esperanzada
— Brianna por lo poco que se de litigios de familia si vas a juicio puedes conseguir custodia compartida, pero si tiene los recursos — negó triste lo siento mis esperanzas se fueron al garete
— Me puede quitar a mi hijo entonces — dije sirviendo más vino y tomándolo todo
— Embriagarte no ayudara — gruño molesto, no le preste atención, se levantó y me abrazo — mi consejo es que aceptes su propuesta
— Seria un matrimonio sin amor Bruno — hipé por las lágrimas
— Cuando lo vea lo voy a matar — mi hermano estaba tenso
— No quiero que te metas en eso, necesito pensar y poner mis ideas en orden — limpie mi rostro — Ve con sofí y la bebé yo estaré bien
— Bien. Pero mañana vendré — beso mi frente — ve a descansar
Cuando mi hermano se fue subí y entre a la habitación de Dylan Y lo vi dormido, no podía permitir que me quitaran a mi hijo y por el haría lo que fuere así tuviera que ceder y casarme con un hombre que no me ama, porque a pesar de la relación que teníamos en el pasado, él nunca me dijo que me amaba, y sabía que ese matrimonio solo nos haría sufrir. Estaba decidida. Aceptaría casarme, pero no dejaría que Demetrious me pisoteara e intentara doblegar mi orgullo, me casaría por mi hijo y una parte de mí también sabía que lo hacía porque aun lo amaba.
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— ¿Cómo lo llevas? — me dijo mi cuñada mientras tomábamos el café en la cocina. Mi hermano y su familia habían llegado temprano para pasar el día juntos, pero sabía que estaban preocupados por mi
— Estoy bien — Sonreí de manera forzada y ella estrecho su mirada, mi cuñada era una mujer hermosa por dentro y por fuera Mientras yo era pelirroja y mi cabello era con ondas suaves, ella era rubia y de cabello lacio de ojos café claro, de mi estatura y muy cariñosa, por eso éramos amigas, desde que la conocí vi el amor que le tenía a mi hermano y ahora por su hija; además mi hijo adoraba a su tía y ella a el
— Bruno está enojado — suspiro mientras colocaba azúcar a su café—y lo entiendo —Mire por la puerta que daba al patio trasero y vi a mi hijo y a mi hermano haciendo espacio entre sus juguetes para jugar un poco al fútbol, me mordí el labio mientas recordaba que durante el almuerzo mi hijo pregunto por su papa y yo no supone que decirle mire a mi cuñada
— Ya he tomado mi decisión Sofía y no me voy a echar para atrás — ella se inclinó un poco por encima de la barra para hablarme
— Bueno quizás con el tiempo lleguen a quererse — negué tristemente
— Se ve que no conoces a Demetrious. El solo se ama a sí mismo — Era triste, pero era la realidad
Escuche abrirse la puerta de la cocina y mi hijo entro rápidamente acompañado de su tío
— Alto jovencito ¿Cuál es la prisa? — pregunte curiosa
— Mi tío y yo vamos a jugar, pero voy a cambiarme — respondió y Sonreí. Cada día su pronunciación era mejor, casi perfecta
— Sube. Pero sin hacer ruido, recuerda que Mackenzie está tomando su siesta en mi habitación — el asintió y se fue rápidamente, me di vuelta y miré a mi hermano — gracias por entretenerlo — le agradecí
— Faltaba más enana — me abrazo — es mi sobrino— Sonreí, pero esa sonrisa se esfumo cuando escuche el timbre sonar, mi hermano se tensó a mi lado y camino en dirección al pasillo para legar a la puerta
Espera— dije nerviosa— ¿A dónde vas? —camine tras de él, vi como abría la puerta y aparecía Demetrious, me apresure a llegar hasta ellos, pero fue tarde, mi hermano lo hizo pasar y le propino un puñetazo que lo mano al suelo
— ¡Bruno— chille y ayude a levantar a Demetrious del suelo que estaba enojado, mi cuñada llego a tiempo y agarro a mi hermano del brazo
—Calmante cariño— dijo poniéndose en frente de él, Demetrious a mi lado intento moverse para responder al golpe, pero lo detuve
— ¡Basta los dos! mi hijo está arriba y no quiero que los vea peleando — dije en voz alta y se calmaron
— Y por eso no le parto la cara — dijo Demetrious — Por respeto a Dylan
— Vamos al patio trasero Bruno — dijo Sofía halándolo y dejándonos a los dos en el salón
— ¿Estas bien? — pregunte, él se tocó el rostro y asintió, pero hizo una mueca — vamos—lo tome de la mano y lo lleve a la cocina, llegamos y me voltee. Demetrious tenía su mirada en muestras manos lo solté inmediatamente
— No contestaste mis llamadas — dijo mientras observaba lo que buscaba, tome el botiquín que tenía para raspaduras
— Necesitaba pensar — abrí el botiquín y Demetrious miro divertido las banditas de caricaturas y arqueo una ceja
— Tu hijo me ha dado más de un susto — el frunció el ceño — pero solo raspones sin importancia
— Tenemos que hablar Brianna — apretó los dientes cuando limpie con alcohol su herida — No quise decir lo que dije
— Pero lo dijiste y ya no hay marcha atrás — reproche bote el algodón a la basura y guarde el botiquín — me diste un Ultimátum. O me caso o pierdo a mi hijo
— Yo no quise que sonara de esa manera — mi risa histérica salió sin poder contenerla
— Eres un hipócrita, solo ves las cosas a tu manera — lo acuse y el solo me miraba en silencio
— Veo que ahora eres una persona más dura — me reclamo
— Tuve que volverme dura porque si no el mundo me hubiese absorbido y tenía un hijo que mantener, que dependía sólo de mi — le recordé con amargura y el rostro de Demetrious era como si hubiese recibido un golpe Nos quedamos en silencio mirándonos mutuamente hasta que Dylan entro a la cocina corriendo
— Papá — dijo mi hijo lanzándose a los brazos de Demetrious el cual lo recibió con gusto
— Hola campeón — le dio una sonrisa a Dylan y acaricio su cabello — ¿Cómo te estas portando?
— Bien— mi hijo asintió sonriente — jugamos al fútbol con el tío — Demetrious pensó un momento y luego asintió
— Esta bien — dijo soltándolo — ve y ya los alcanzo en un momento — respondió quitándose la americana que llevaba dejando al descubierto una camisa azul cielo que se ceñía e sus brazos mierda.
Escuche el llanto de mi sobrina y era la oportunidad perfecta para alejarme, Demetrious frunció el ceño y miro hacia arriba confuso, yo simplemente lo ignore y subí corriendo hasta mi recámara
— ¿Qué sucede bebé? —dije entrando A la habitación y viendo a Mackenzie con su rostro lleno de lágrimas—Ya. Aquí está tía — dije tomándola en brazos—Huy cielo. Mami te da mucha comida o que—dije sonriendo estaba pesada
— Mami — dijo hipando, mi sobrina era igual a su madre; tenía un hermoso cabello rubio lacio, pero con los ojos verdes iguales a los de mi hermano y los míos, era una muñeca
— Vamos a buscar a mami — limpie su rostro y baje con ella, mientras íbamos bajando hice todo lo posible por calmarla — eres una muñeca. Si — dije mientras soplaba su cuello y la hacía reír bese su regordeta mejilla y sople de nuevo río con fuerza y me di por satisfecha — ríes porque lo sabes verdad — Sonreí al escucharla reír de nuevo. Cuando entré a la cocina me encontré con Demetrious esperando y viéndonos a Mackenzie y a mi
— ¿Es tu sobrina? — pregunto mirando a la niña
— Si. Es mi sobrina — dije acercándome — Mackenzie él es Demetrious — tomé su manita para que saludara, pero mi sobrina escondió su rostro en mi cuello
— Mami — dijo contra mi cuello
— Lo siento — dije a Demetrious, el solo asintió y sonrió a mi sobrina — vamos a darte un poco de jugo antes de ir con mami — camine hasta el refrigerador y saque el jugo y un vaso de esos que son para ayudar a los niños a tomar sin derramar nada
— ¿Necesitas ayuda? — Escuche a Demetrious y me sorprendí —
No te preocupes me las apaño bien — Sonreí a mi sobrina para no mirar a Demetrious — ya tengo práctica es esto — dije antes de morderme la lengua Vertí el jugo y tape el vaso para dárselo a Mackenzie que lo tomo gustosa y comenzó a beber — mm rico ¿verdad? — Ella asintió
— Lamento que todo haya sido así — dijo en voz bajas
— No entiendo — fruncí el ceño viendo cómo se acercaba más a mí
— Que pasaras por todo sola — me encogí de hombros para quitarle importancia, aunque sabía que no lo engañaba
— Tuve a Bruno, pero cuando él iba a trabajar al juzgado me las arreglaba muy bien sola
— Hablando de juzgados, ahora que recuerdo que me llamaron y dijeron que deberías ir a rectificar la denuncia que hiciste contra Stefan, sino saldrá en libertad
— Tengo que hablar con mi hermano, pero hoy no, el será mi abogado, su especialidad es lo penal así que confió en el a ojos cerrados
— Bien. Me gustaría que lo hicieras — dijo tenso sabía que odiaba a Stefan
Salimos al patio trasero y camine hasta mueble mecedora blanca donde estaba mi cuñada, mire de reojo a Demetrious me di cuenta que observaba el patio trasero detenidamente y luego se dirigió hasta mi hermano y Dylan, me senté y mi cuñada tomo de una vez a Mackenzie
— Hola mi amor — dijo besándola y cuidando de que tomara su jugó, las dos nos quedamos observando como Demetrious hablaba con Bruno detenidamente mientras Dylan buscaba el balón — ¿crees que peleen de nuevo?
— No. Saben que está Dylan y confió en su madures — dije mirando a mi sobrina y tocando su cabello
— Es sexi — dijo y río ante mi mirada — ¡oh vamos Brie! es cierto míralo — observe como comenzaban el juego y a través de su camisa veía los músculos tensarse. Jodidamente sexi y me patee por pensar en eso
— Siempre ha sido sexi — admití
— Sino amará a Bruno tanto — dijo suspirando y la mire mal, ella río a carcajadas — ¡Por Dios! ese hombre aún te interesa, lo acabó de comprobar — me miro de forma inquisitiva
— No digas tonterías Sofía — dije tomando la mano de mi sobrina — mamá a veces dice cosas sin sentido, verdad — ella solo nos miró y luego siguió bebiendo su jugo
— No me engañas y creó que eres correspondida por la forma que te mira — se reclinó en la mecedora
— Mejor cambiamos el tema — corte a Sofía
Por una media hora los observamos jugar y divertirse. Jamás pensé ver a Demetrious jugar fútbol y menos con un niño, también vi que la tensión entre mi hermano y Bruno había mejorado y era casi inexistente y eso me dejaba más tranquila. Demetrious dijo algo a Bruno y este se dirigió hasta donde estaba y se veía un poco sudado, pero seguía siendo sexi. Debería dejar de pensar de esa manera, se paró en frente de mí y su figura intimidante me puso ansiosa
— Sofía lamento mi descortesía, pero este es Demetrious — dije mirando a mi cuñada que tenía a una Mackenzie muy inquieta — Demetrious esta es mi cuñada
— Un placer — dijo Sofía levantándose con la niña en brazos
— Un gusto conocer a la mujer que cuida a Dylan — se veía sincero — también me agrado conocer a esta niña hermosa — mi sobrina sonrió cuando el acaricio su cabeza. Si cariño este hombre es hipnótico dije para mis adentros
— Bueno. Yo me voy a llevar a esta niña a los columpios un rato — asentí porque sabía que quería darnos espacio, Demetrious tomo asiento a mi lado
— Me gusta mucho este espacio — dijo suspirando y pasando sus manos por el cabello
— Cuando llegue a esta casa me dedique a hacerlo apto para que Dylan creciera feliz—dije mirando los columpios donde se veía a Mackenzie reír mientras su madre la empujaba suavemente — es una lástima que ya no tendrá ese espacio— dije mirándolo y vi confusión — acepto casarme contigo— dije lo más tranquila que pude. Ya está ya lo dije
— Brianna, me alegra que aceptaras — se enderezó y parecía feliz y evite la mueca porque sabía que estaba feliz porque se había salido con la suya — tengo que hacer unas llamadas para arreglar todo
— Aguarda — lo interrumpí — tengo condiciones
— No entiendo — frunció el ceño
— Estaremos casados, pero no dejare mi trabajo — intento hablar y levante mi mano para interrumpirlo — no habrá intimidad entre nosotros y juntos criaremos a Dylan
— No — dijo enojado — seremos un matrimonio de verdad y eso es lo que vamos a tener. Tampoco será necesario que trabajes
— Entonces no hay trato — apretó los dientes
— No te conviene ir a juicio — mis ojos se llenaron de lágrimas
— Eres despreciable, solo se hace tu voluntad ¿no? — reproche y me levante. Intento agarrar mi mano, pero la manotee como niña y él se sorprendió — déjame pensar esto. Necesitó estar sola — mentí porque sabía que no tenía opción solo no quería demostrar debilidad ante el — ocúpate de Dylan por un rato — dije y caminé hasta la casa con las lágrimas ya corriendo por mi rostro.