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Una sonrisa se dibujó en el rostro de Atenea al leer de reojo el mensaje de Lenox. Había salido de la mansión después de una conversación con Valentino, quien casi no la dejaba partir. Ahora se encontraba en su auto, o más bien el de Valentino, dirigiéndose hacia la cafetería para encontrarse con su amigo el doctor.
«Si muere un paciente por tu culpa debido a mi ausencia por esperarte, te hago responsable, principessa», le escribió, seguido de un emoji divertido.
Atenea soltó una risa baja para sí misma mientras repasaba el mensaje. De alguna manera, Lenox siempre conseguía sacarle una sonrisa. Fijó la vista al frente, concentrándose en...