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—No, Loraine —Lenox se apartó después de recordar lo ocurrido en el pasado, y retiró su mano—. Esto no puede ser —dijo con pesar mientras se alejaba hacia el pasillo—. Tomaré una ducha e iré a dormir temprano. Gracias por la cena.
Lenox le dio la espalda y se perdió en su habitación, dejando a Loraine sola con unas pocas lágrimas deslizándose por sus mejillas. Sabía que este era un posible desenlace, un rechazo, pero había decidido arriesgarse, no podía soportarlo más. ¿De qué servía ahora? Lenox era la única persona que le quedaba en el mundo, aparte de su madre, pero no era lo mismo. Ella lo amaba,...