Atenea, tras su baño, se disponía a regresar a la mansión Rizzo. Resultaba inútil prolongar su estancia en el hotel cinco estrellas, aparentando una luna de miel fabulosa, cuando todo era completamente ficticio y distaba de ser maravilloso. Solo habían experimentado discusiones y alguna tensión entre ambos, y a pesar de ello, persistían enojados mutuamente.
Esta tensión se hizo evidente al retornar a la mansión, ya que Valentino simplemente se encerró en su habitación, evitando dirigirle la palabra a Atenea. Mucho menos lo hacía después de lo acontecido entre ellos, donde ella lo estimuló manualmente hasta alcanzar una conclusión satisfactoria. Además, previamente habían tenido una intensa disputa.
En cambio, Atenea...