—¡Helena! Abre —escucharon los gritos y golpes hacia la puerta, la voz enfadada de Olivia y Marissa los sacó de su ensoñación. Damián la abrazó por la cintura y le dijo que no abriera, ella se levantó y se acercó a la puerta.
—¿Qué necesitan? —Preguntó desde dentro y sin hacer el mínimo intento por abrir aquella puerta.
—¿Dónde está Damián? —Exigió Marissa y al mismo tiempo el cuerpo del mencionado abrazaba por completo al de Helena, haciendo a su antojo con ella mientras el autocontrol de la castaña hacía acto de presencia.
—Por la hora que es —respondió con sarcasmo —me imagino que estará durmiendo, como la gente normal....