[XIÁN]
Nunca la había visto tan nerviosa como lo está ahora. Tomo a Cata de su pequeña manito, y esperamos después de haber tocado el timbre. A los pocos minutos, una mujer de cabello oscuro hasta el hombro, ojos iguales a los de mi futura esposa, y bastante delgada nos abre la puerta.
—Pasen.— Nos pide bastante seria.
—Hola, ¿no?— Replica Allegra y supongo que ella es su madre.
—Tu padre nos espera en la sala.— Continúa diciendo mientras sigue caminando tal y como si tratarla así fuese normal.
—Madre, no sé si te has dado cuenta, pero no vengo sola.— Le comenta y luego me mira tímidamente. —Lo siento...