Hace tres noches atrás he aprendido una gran lección en mi vida. Puedes caer en tu propio juego, si es que juegas con fuego. Yo que quería pasarla bien, enredarme en sus brazos, hacerla mía, recorrer su piel, y que enloquezcamos juntos, termine cayendo en mi propio juego. Fue ella quien la ha pasado bien. No es que yo no lo haya hecho, pero que me utilizara para vengarse de su futuro esposo realmente me ha molestado. Lo que no entiendo es por qué. Después de todo obtuve lo que quería, una noche... mejor dicho un rato de buen sexo con esa mujer de ojos hechizantes.
—Xián, ¿me escuchas?— Me...