Pasa una semana y Óscar sigue luchando para volver a ponerse de pie. Cada hacía el esfuerzo doble, estaba feliz de ver los resultados y esto lo llenaba de emoción. Ese domingo despertó temprano y en cuanto vio a April le pidio que lo ayudará con algunos masajes.
—Es domingo y lo mejor es que trates de descansar. Mañana te toca hidromasajes y debes estar relajado.
—Es lo que deseo, que me ayudes a relajarme.
—¿Con los masajes?
—Sí. Quiero que me ayude a estimular e intenté hacerme reaccionar. ¡Hoy es domingo! ¿Lo recuerdas?
—¡Óscar! —protesta de inmediato.
—¿No puedes ayudarme? ¿Tendré que llamar a alguien más?
Ella reacciona enojada...