MARTIN.
Estoy aferrado al asiento, literalmente, tanto que siento que en cualquier momento haré huevo en el asiento de tanto que lo aprieto. Miro al frente y noto cómo los autos pasan a gran velocidad a nuestro alrededor; también me doy cuenta de que algunos pitan y nos insultan. Mis ojos van a la conductora que sonríe mientras maneja este auto como si fuera a lanzarse del puente en cualquier momento.
Tal vez lo haga.
Aprieto el cinturón de seguridad, trago grueso al sentir mi corazón latir desenfrenado, al notar que una gota de sudor cae de mi frente. Me doy cuenta de que estoy sudando, también de que mi...