Molly Marshall
Las lágrimas caen por mis mejillas, intento controlarme, no puedo dejar desbaratarme, tengo que ser fuerte, de alguna manera, no me imaginaba vivir sin él, las palabras que dije antes de verlo por última vez, me hacían sentir miserable, ¿Por qué simplemente no dije otra cosa antes de marcharme de los viñedos? Hubiera bastado solo decir “Me marcho, cuídate” y ya…pero no, tenía demasiado que pensar, evitando dejar mis verdaderos sentimientos salir a la superficie, mi orgullo, mi ira, mi decepción y el coraje que cargo, me hicieron decir esas palabras.
—Eres terco, y es aquí cuando tienes que ser más, aferrarte a nosotros…—susurro cuando acaricio sus nudillos...