Molly
Abro mis ojos un poco más, mis pestañas se agitan. Me cruzo de brazos y me recargo lentamente contra mi respaldo.
—Estoy...pero...—Sebastian espera a que diga algo más que mi titubeo.
—Lo sé, es algo con lo que cargo desde hace tiempo, nunca me lo voy a perdonar. El solo recordar...
—Es el pasado.
—Uno que me persigue día a día. —Suelta un suspiro— ¿Podrías, aunque sea...regalarme una sonrisa? —me tenso.
— ¿Qué? —Sebastian pone esos ojos de perro triste.
— ¿Sí? —sonrío sinceramente. —Gracias...—puedo ver un cierto tipo de alivio en su rostro. Pero lo que me acaba de confesar es algo que no hubiese querido saber. Aunque...