Sebastian
Estoy sentado en el sillón individual que adorna mi antigua habitación, doy un sorbo a mi copa del vino que guardaba mi abuelo en su frigorífico, he abiertos las cortinas y dejo que, entre la débil luz de la luna, cierro los ojos disfrutando del sabor cítrico. Cierro mis ojos y suelto un largo y denso suspiro. Sigo repasando una y otra vez lo de Molly y mi hermano, una sonrisa aparece en mis labios y niego divertido. ¿En qué momento ha pasado todo esto? Abro mis ojos y me pierdo en la alfombra, con mi copa en mi mano y sonriendo como un tonto, eso quiere decir que...