Alexandra Goldberg
—Pensé que nunca me traerías a mi nieta, Alexandra. —se queja mi madre cuando levanta en brazos a mi hija, ella se cuelga en su cadera, deja su mejilla en su hombro. Mi madre se había vuelto loca de la felicidad cuando le conté que sería abuela, cuando escuché a mi padre decir que "¿Y de quién? ¿De su amante en turno?" había enfurecido, había llegado a odiar a mi padre por aquellas palabras tan lastimosas, ¿Qué acaso no me conoce?, mi padre nunca me perdonaría que modelara en ropa interior, ese es su odio, que su única hija no tome las riendas de los negocios de la...