Punto de vista de Evangelina
Rey Lutero, o mi abuelo, permaneció en mis brazos hasta que ambos nos calmamos. Me abrazaba tan fuerte, como si no pudiera creer que realmente estuviera allí, y para ser sincera, a mí también me costó tiempo asimilar la idea de que realmente tengo un familiar allá afuera que se preocupa por mí y me quiere como los familiares deberían.
Después de un buen rato, me aparté un poco para mirar a los ojos rojos y hinchados de mi abuelo.
— Deberías descansar un poco. Pareces tan cansado, a-abuelito. — luché por llamarlo así, ya que no estaba acostumbrada a esa palabra. Se sentía raro....