Punto de vista de Evangelina
—¿¡Qué demonios estabas pensando!? —me sobresalté ligeramente al escuchar la voz fuerte de Lorenzo, dirigida directamente hacia mí. —¿No sabes lo peligroso que fue lo que hiciste? —gritó.
—Soy lo suficientemente fuerte para luchar también. ¿No soy acaso la Luna de esta manada o eso solo fue para la foto? —respondí, enojada.
Realmente no entendía cuál era el problema. Luché contra varios renegados sin una sola rasguña en mi cuerpo. Todo iba bien hasta que, de repente, me levantaron y me lanzaron sobre el hombro de un Lorenzo muy enfadado.
Me tiró en nuestra antigua habitación y cerró la puerta con llave, ni siquiera dirigiéndome...