Aquella tarde el cielo había vuelto a nublarse. Los niños, ya no se hallaban en las calles jugando alegremente, y el silencio era tal, que parecía que aquel pueblo se encontraba abandonado. Jennifer, se había recuperado de las heridas sufridas durante el escape de la mansión entre las montañas, y ahora mismo se hallaba con Eufemia. De Gabriel no sabía nada, y se sentía tan angustiada por el rubio, que intentaba distraer su mente para no pensar en él.
—Me alegra que todo haya salido bien Eufi, yo tambien me pude recuperar muy bien gracias al señor García, es muy amable a pesar de ser un cazador —
Jennifer charlaba...