Punto de vista de Evangeline.
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Me puse rápidamente el vestido que Daniel había elegido para mí, así como el collar de la tía Emma. Como no sabía peinarme, levanté mi cabello en un chongo y salí de la habitación lo más rápido que pude, porque ya era muy tarde.
En el momento en que mis pies tocaron el primer escalón y quedé a la vista de todos, sentí que la atención estaba concentrada en mí. Eso me puso nerviosa e incómoda al mismo tiempo, sobre todo, porque se hizo un silencio sepulcral, ya que el jolgorio que había hasta un momento antes desapareció.
Recordé cómo solía comportarse mi mamá...