Besa Tus Lágrimas
Punto de Vista de Asunción
Entré en mis aposentos y mi corazón se hundió cuando recordé cómo me habían prohibido acceder a alas como esta. Sonreí un poco y me volví a mirar a la criada que me había asignado. Era joven y no podía reconocerla de ninguna manera.
—¿Puedo prepararte un baño? —preguntó con cautela y asentí, saltando sobre la cama, pero me detuve inmediatamente cuando el familiar aroma a chocolate y canela me envolvió en olas.
Ese demonio.
—¿Arreglaste mi habitación? —le pregunté mientras me volvía hacia ella y ella negó con la cabeza.
—El Alfa sugirió que lo hiciera él. No sé por qué....