Un nuevo comienzo
Punto de vista de Asunción
Rechacé el coche porque me sentía mal.
Quería caminar para poder ver más, así que no me importó seguir a los guardias en silencio mientras observaba a algunos miembros de la manada que ya se dispersaban después del torneo anterior.
Algunos me saludaron con asombro y adoración, mientras que otros se encogían. Sonreí para mis adentros y saludé con la mano ensangrentada a una niña pequeña, volviendo a ponerla sobre mi enorme camiseta negra.
La camiseta olía a frambuesas y me encantaba. El Alfa había dado órdenes de vestirme así y llevarme a mis aposentos, y me preguntaba si les había pedido...