Chapter 6 ¡devuélveme el anillo!

Chapter 6 ¡devuélveme el anillo!

—¡No es justo!— replicó Ada al ser ingresada a la mansión a la fuerza, donde su madrastra y Bianca, esperan cruzadas de brazos

—¡Que alivio!— en los labios de Sonia se dibuja una sonrisa ladina por la satisfacción de que hayan encontrado a Ada

—¿Cómo te atreves a irte?— le reclama Bianca —¡Estás mal de la casa!— la señala con disgusto —¿Acaso quieres hacernos pasar más vergüenza

Adamaris siente tanta furia que tuvo que contener sus ganas de responderle a su hermana. De desahogar todo ese dolor que le ha hecho sentir. —¡Lleven a Ada a su habitación y la cierran con llave!— ordena Sonia y en eso se acerca Jacobo, el cual estaba en el baño principal y al ver a Ada ni siquiera siente el más mínimo arrepentimiento.

La mirada de Ada y su cruel ex prometido se cruzan, mientras la de él es relajada, la de ella es rencorosa y más al ver como deja un casto beso en la frente de Bianca, como simulan ser la pareja perfecta.

—¡Si te llegas a ir nuevamente Ada, te juro que te encierro en un centro psiquiátrico!— es sentenciada por su padre, mientras se quita el blazer, está tan eufórico que si tuviera un cinturón, reprendiera a Ada aprovechándose de su "según enfermedad mental"

—no te alteres cariño, lo importante es que la encontraste— Sonia se acerca a su esposo para darle un gesto de cariño, pero es rechazada cuando él desvía la caricia y mira una vez más a su hija

—¡Ya no sirves, es que eres un puto dolor de cabeza para mi!— le habla con desprecio y Ada siente dagas afiladas en su corazón. Un ardor de m****a que la está consumiendo —¡Fuera, no quiero verte desagradecida!— señala hacia las escaleras y los escoltas empiezan a empujar levemente a Ada, la cual no se opone ya que lo mejor es que piensen que ella sigue enferma

Siente su sangre hirviendo al pasar por el lado de Bianca y Sonia. Desde la corta distancia puede sentir sus malas vibras, y sin más, sube las escaleras, sin decir ni una palabra, si no sumergida en sus sentimientos de dolor e impotencia.

Ada está encerrada en su habitación bajo llave, por lo tanto, empuña sus manos para no gritar. —¡No me pienso dejar!— murmura mirando hacia el tocador, dónde corre rápidamente y abre los primeros cajones para agarrar las joyas de valor y para su sorpresa no están. Las joyas que heredó de su madre y las suyas no están. —¡No es posible! ¡Fue Bianca, estoy segura que fue ella— continúa buscando, pero no hay absolutamente nada

Camina hacia su cama y allí tomó asiento rompiendo en llanto porque se siente atrapada, cuando al cerrar los ojos recuerda al hombre de la clínica, con el cual tuvo que fingir que era su prometida, y en ese recuerdo, viene el del anillo, el cual ella saca de sus pechos y luego lo empieza a observar con una borrosa visión debido a sus lágrimas constantes.

Está tan sumergida en sus pensamientos de lo que pasó con aquel hombre, que no se percató cuando abrieron la puerta, y es nada más y nada menos que Bianca, la cual quiere seguir atormentando a Ada.

—¿Los ratones te comieron la lengua?— le pregunta acercándose, dando cada paso con firmeza haciendo sonar sus tacones —¿Y ese anillo?— se lo arrebata

—¡Devuélveme el anillo!— intenta quitarlo, pero Bianca se le ríe en la cara

—¡Cállate estúpida! Me quedaré con ese anillo, me quedaré con todo lo que según a ti te pertenece, eres una enferma mental que ni siquiera Jacobo quiere y serás como la típica princesa enjaulada ¿Cuál será el príncipe que te a rescatar hermanita?— pregunta y luego esboza una sonrisa maléfica —¡Nadie! Eres fea y nadie te va a querer. Si Jacobo se aburrió de ti por tu estúpida obsesión en el trabajo y ahora que eres insignificante menos le vas a importar y solo yo seré su esposa, viviré una vida perfecta mientras te quedarás encerrada todos los miserables años de su vida

—ya tienes todo lo que querías, ahora dame el anillo— mira a Bianca enfurecida

—Si la mirada matará hermanita, hace rato estuviera muerta. No puedes hacer nada, ya no eres la Ada que se creía superior a los demás tan solo por tener una mente de nerd, en fin, me largo. Jacobo me está esperando en mi habitación— lanza una mirada malévola

—¡El anillo, Bianca!— se acerca, pero Bianca la empuja

—¡Ni se te ocurra tocarme, luego por tu culpa se me contagia lo tonta!— Bianca camina hacia la puerta

Ada se siente desesperada por el anillo. —nada te pertenece, soy la única hija de la cual papá se siente orgulloso— al decirlo, cierra la puerta y luego le pone seguro, Ada empieza a golpear la puerta cosa que a Bianca le satisface y luego mira el costoso anillo, sus ojos brillan de lo hermoso que es

—¡No Dios, por favor!— su crisis vuelve nuevamente al sentirse encerrada en el mismo lugar donde había huido para retomar su vida

Su única salida es por la ventana, pero es muy arriesgado, son dos pisos de altura, sin embargo, prefiere morir en el intentó que volver a estar en la misma situación.

Mira la altura y le causa escalofríos, y aún así su valiente corazón la fortalece para salir por la ventana muy cuidadosamente y por más que ella estaba siendo ágil, las fuerzas de sus manos se agotaron para seguir sosteniéndose el orillo de la pared decorativa, por poco cae, pero ella no se rinde hasta poder estar a una altura favorable para lanzarse y al hacerlo, el tobillo se su pierna izquierda se lastima haciéndola quejarse de dolor.

Empieza a llorar de la desesperación por el dolor, pero sabe que no puede quedarse mucho tiempo en el suelo, cualquier escolta podría pasar y volverla a encerrar.

Adamaris vuelve a salir de la mansión, pero está vez no fue tan fácil como la primera, porque el dolor se intensificó más en su tobillo. Y lo peor es que no se pudo comunicar con su amiga, ahora le toca caminar siendo cautelosa, aguantando el dolor, todo para poder llegar a casa de su amiga y poder estar a salvo.

—¿Ahora que voy hacer?— suspira —¡Tantos problemas! ¿¡Por qué!?— se queja, por lo tanto, Tuvo que tomar un pequeño descanso

Siente enojo con Bianca por haberle robado el anillo, ahora no tendrá como darle la cara a Adams Grey. Sus pensamientos se esfuman cuando escucha un autor acercarse y son los escoltas de su padre que la están buscando porque Sonia iba a molestarla y al no verla en la habitación pegó gritos de furia.

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