Me despierto con el sol en la cara. La arrugas de las sábanas a mi par señalan la ausencia de Aleksander, se ha marchado pronto. Ya no estoy segura si ha ido al trabajo o no.
Es lunes.
Me levanto con flojera, después de la acción de anoche sinceramente me siento un poco agotada. Casi a regañadientes me dirijo al baño y lavo mi cara, a continuación cepillo mis dientes y voy por esa ducha que tanto necesita mi cuerpo. El agua es un aliciente que acaba de despertar todos mis sentidos. Salgo envuelta en un albornoz. Doy un respingo al notar que mi padre está ahí al borde de...