Mi vida es una película, es un mal sueño del que nunca despertaré porque no estoy dormida en realidad, y esto que vivo es el presente malvado que Aleksander se ha encargado de darme.
Vuelvo a la mesa en que suelo comer, al aire libre, sintiendo el ligero viento que sopla sobre todo. El desayuno ha sido servido por la señora, de la que no sé nada siquiera su nombre; la comida es variada. De todo me apetece un poquito. Comienzo con un sorbo de jugo. Esta vez me ha traído más de lo que suele, es demasiado para mí.
La razón llega con la aparición de Aleksander, me paralizo....