Giovanni se acercó al banquillo que estaba ubicado en un rincón. Agarró su botella de agua y se bebió la mitad del contenido. Levantó la toalla que había traído y se secó el sudor antes de ponérsela en el cuello. Estaba agotado, Luka y él había entrenado por más de una hora.
El esfuerzo físico era lo único que lo mantenía distraído últimamente. Y su amigo se había ofrecido como voluntario para acompañarlo a entrenar.
—Esta debe ser la situación más triste —dijo Luka sentándose en el banquillo— Explícame porque estamos aquí cuando podríamos estar haciendo algo más divertido. ¿Has escuchado hablar de los clubs?
Estaba seguro de que Luka...