Mia no dejaba de repasar los hechos sucedidos la noche anterior. A veces podía ser algo despistada, sobre todo cuando se perdía en su curiosidad; sin embargo, no era ninguna tonta. Ya no se trataba solo de un presentimiento, la tensión que había notado entre su amigo y Giovanni, durante la cena, había sido casi papable. Pero, a diferencia de Dante, que le había dado la impresión de querer demostrar algo; su novio, como siempre, había actuado con compostura.
¿Qué estaba pasando con su amigo? Lo mejor sería ponerse en contacto con él y preguntárselo directamente.
Salió de sus pensamientos al ver a Zinerva. Ella estaba sentada detrás de su...