—Amor, mírame. — le pido sosteniendo su rostro entre mis manos antes de que pueda poner arrancar el auto para irnos de aquí.
« Ver sus preciosos ojos azules llenos de lágrimas me parte el corazón...»
—La mataron, ¿entiendes? La mataron porque supieron quién era...— dice con un hilo de voz y termina de quebrarse. –No quiero que te suceda lo mismo — me dice con desespero y sin darme tiempo a reaccionar, él me abraza tan fuerte que apenas puedo respirar. –No vayas a esa oficina, no vayas con ese asesino por favor…no podría resistirlo si algo te sucede. Ya tuve suficiente cuando te vi en el hospital aquella...