Estoy segura de haber encontrado mi sitio perfecto en el mundo, y es entre sus brazos. El sol golpea sobre nuestros cuerpos, pero son definitivamente sus besos los que me hacen arder — amo el aroma de tu piel — me dice al oído y besa mi hombro.
— Y a mí me gustas todo tú... amo estar así contigo. — confieso y amarro mis brazos por encima de los suyos a la altura de mis pechos.
— Bella... — me dice con ese acento que tanto me gusta y mordisquea mi lóbulo haciéndome sonreír.
— ¿Qué? — pregunto incoherentemente.
— ¿Por qué no dejamos todo el asunto de Raúl...