Legna observa el firmamento mientras permite que las lágrimas le mojen las mejillas con libertad y sin molestarse en limpiarlas. Tampoco repara en su desnudez.
—Deben hablar, estoy segura de que Dylan tiene una explicación...
La carcajada de Legna la interrumpe, haciéndola sentir como una tonta.
—No defiendas al idiota de tu hermano. Tú misma lo viste, él no puede superar a Clara. ¡Es que tengo unas ganas enormes de acabar con esa maldita intrusa con mis propias manos! ¡Y a Dylan le quiero cortar el pene! —Legna aprieta los puños del coraje.
—No lo entiendo, Clara no vino a la fiesta. Sé que ella está enamorada de Dylan, pero...