POV : SAVANNAH.
El amor y el odio son versiones difusas que comparten un mismo juego dónde cada participante desea ganar a toda costa.
Solo de pensar en esa persona se te remueven las emociones, el corazón se acelera, pierdes el apetito o sueño, la indecisión te consume y tienes miedo.
¿Por qué?
Por tu corazón, por tu ego, por tu estabilidad mental. Es un juego que muchas veces no requiere palabras y es terriblemente inmaduro.
Lo primero que hay que saber es que entre Maximus Bennett y yo, no puede existir ningún otro sentimiento que no sea odio.
Sí.
Odio puro del que carcome tu alma por dentro. Él había cruzado una línea y detrás de esta, una declaración de guerra venía con ella.
Sin importar lo que había sucedido en aquella cita, el imbécil de Maximus, a partir de ahora se había convertido en mi enemigo.
— ¡Savannah, espera! ¡Cálmate!
— Salí de aquella sala de juntas prendida en llamas.
Leanna junto con Joe, trató de detenerme, pero estaba tan enojada que no podía permanecer un minutos más en el edificio.
— Chicos, escuchen...
Quiero acabar con él.
Quiero que Maximus Bennett, sufra.
Quiero prenderle fuego y lanzar sus cenizas al contenedor de basura.
— Les grité y ambos se quedaron con la boca abierta, hasta que finalmente Joe habló:
— ¡Guao! Y yo que creí que tu madre era la vengativa.
— Puse mis ojos en blanco y caminé directo al ascensor.
Arg...
Lamentablemente estaba enzarzada en el juego puerquil de Moon-Novel, encadenada con un despreciable compañero de celda.
Reconozco que Cinder, estaba al borde de la quiebra desde hace mucho, con la crisis económica que nos abordo las cifras no daban para cancelar la hipoteca, hoy en día la literatura se había convertido en un producto de lujo.
Por toda la ciudad cerraban librerías tal como apagar velas de un solo soplido.
Si Alfred, no aceptaba está fusión debíamos prepararnos para un cierre seguro, así que aquí estamos obligados a contraer matrimonio de compromiso con el imperio de Moon-Novel, dirigido por el insoportable Jarred Benton.
Lo que siguió después fue la reunificación de ambas editoriales que estaba situada en un edificio justo en el centro de la ciudad.
Un punto medio entre Cinder y Moon-Novel.
Ninguna de las dos partes estaba contenta. En «Cinder» La idea de la literatura era vista como pieza única de una obra de arte.
En «Moon-Novel» Los libros eran unidades, y lo importante era vender un número de copias estipulado.
En «Cinder» creíamos en la retroalimentación y el libre pensamiento, un empleado era visto como un trazo suave y sinuoso.
En «Moon-Novel» solo había una manada de tiburones encorbatados con ideas clonicas para aumentar las cifras y sus empleados solo eran geometría pura.
A simple vista se veía que esto no iba a funcionar y prueba de ello fue el traslado hacía la nueva sede.
El ambiente era hostil, adverso y muy contrario a lo que se esperaba.
Jarred Benton y Alfred Murray, nos habían lanzado a un coliseo para luchar por nuestra supervivencia.
Lo que pasó después fue lo peor, tras una reunión de más de tres horas se llegó a una decisión final.
Las palabras que ninguno queríamos escuchar.
«Recorte de personal»
Ese había sido su último acuerdo para cumplir la reforma en el nuevo diseño de la Editorial CINDER&MOON.
La última planta en el edificio estaría destinada para nuestro departamento de arte creativo, y mi compañero y yo tendríamos que compartir la celda en esta enorme prisión de cristal.
Todo era completamente impersonal, los suelos, las paredes, el techo, incluso cada cubículo era exactamente igual que el otro...
Era como estar en un enorme cubo de acero y cristal envuelto por azulejos negros y matices grises.
Era verdaderamente insultante el hecho de tener que trabajar junto a Maximus, en una misma oficina, nuestros escritorios habían sido ubicados para estar uno frente al otro.
Definitivamente algo tuve que hacer en mi otra vida para ser castigada de esta manera.
La idea de llamar a mi padre para que me saque de esta pesadilla suena tentadora en mi cabeza, pero eso solo me dejaría como una cobarde ante mis compañeros.
Un rata traicionera que abandona el barco antes de que se hunda.
«Y no voy a permitir que Maximus Bennett salga ganando.»
[...]
— ¡Silencio!
— Suspiré con pesadez.
— ¡Bien, señores podrían por favor ponerse de acuerdo!
— Habían pasado más de dos horas desde que estamos en junta y ninguno de los chicos lograban llegar a una decisión final.
De repente, una de las chicas de «Moon-Novel» Lisa Cox, levantó la mano.
— Dime Lisa.
— La inste para que expresara su punto de vista.
— ¿Dónde está Max? Acaso no fue invitado a esta reunión.
Su presencia es importante, podría ayudarnos con buenas ideas para innovar.
— Evite morderme los labios por sus comentarios.
— Con el respeto que te mereces...
Lisa, pero aquí tenemos una lista con ideas frescas e innovadoras para el lanzamiento de nuestro nuevo libro.
No necesitamos a Maximus Bennett.
— Entregué la lista.
— ¡Por supuesto!
¡Claro que no!
— Madison y Joe, se encontraban a mi lado apoyándome.
— Asesinato de media noche en el expreso del mal...
— Murmuró mientras leía torpemente el título.
— ¡Si.!
¡Me gusta!
¡Es fantástico!
— De nuevo Madison y Joe, expresaron su apoyo ante mi idea.
Todo lo contrario de Lisa, que se encontraba sentada al otro extremo de la mesa y a su lado; Bran Murphy «Su asistente» se encontraba con el ceño fruncido.
— Es un título osado y muy intrigante.
— Dije emocionada.
— ¡A menos que haya sexo rudo y salvaje en el baño de ese expreso, a ninguna lectora le importará!
— Se oyó la desagradable voz de Maximus detrás de mí silla.
— ¿Que demonios haces allí?
— Me giré para mirarlo con enojo.
— ¡Ups! Lo siento Savannah, pero los estaba espiando desde hace rato.
— Se burló—
— ¡No puedes hacer eso! Esta es una reunión privada, por lo menos ten la decencia de tocar para la próxima.
— Se inclino para dejar su rostro muy cerca del mío, no pude evitar sentirme intimidada por el verde de sus ojos y esos labios tan delgados.
«No dejes que esto te afecte, no dejes que esto te afecte» Me repetí mentalmente.
— La reunión también me incumbe, porque lo quieras o no, yo también estoy a cargo de este departamento.
— Lanzó un beso en el aire y nuestras bocas casi se rozaron.
— ¡Pero que atrevido!
— Le digo tratando de recomponerme.
— Lo soy...
Pero las mujeres dominantes tienen algo que me atraen.
— Un jadeo colectivo resonó en la habitación.
Madison parpadeo repetidas veces y Joe acercó más su silla a la mesa.
«Es que lo detesto»
— Debería concentrarse más en el trabajo que empezar a coquetearme.
— Mi tono era seco y firme pero él lo tomo con gracias.
— ¡Ja! Ya quisiera usted señorita Savannah que le coqueteara.
— Nuevamente se escuchaban los murmullos en la sala, no podía creer que dijera eso delante de todos.
— ¡Eso debió doler!
— Lisa se burló de mí al igual que Bran.
— Les dije que este hombre es genial.
— Alfred, apoyó a Maximus por su actitud machista y después de unos segundos continuaron con la reunión ignorando todas nuestras ideas.
Una vez que la junta terminó quería marcharme de ese lugar, odiaba tener que estar en el mismo espacio que ese engreído.
— Eh... Señorita Savannah.
Necesito hablar a solas con usted.
— Maximus me tomó del brazo.
— Serán solo unos minutos.
— Dijo mientras los demás abandonaban la habitación.
— ¿Bien, ahora que quieres?.
— Contesté con ira y el imbécil solo se rió.
— De verdad que estás enojada brujita.
— Yo diría que el término correcto es "ofendida".
— Me cruce de brazos.
— ¿Ofendida de que? De volverte famosa.
Por si no lo sabes las últimas semanas la gente no ha hecho más que hablar de ti y de mí.
— Se mordió los labios cuándo dijo esto último.
— Más que ofendida, brujita, deberías estar agradecida.
Nunca nadie te había prestado tanta atención.
— Adoptó la misma postura que yo.
«Juro que voy a matarlo»
— ¡Guau! Antes pensaba que tal vez podrías ser un idiota.
— Sonrió como si le estuviera dando un cumplido.
— Pero ahora que te conozco estoy completamente segura de que si lo eres.
— La sonrisa desapareció de su rostro.
— Eres una bruja malagradecida, te estoy dando una segunda oportunidad para tener un mejor comienzo.
— Añadió.
— Ahora que vas a trabajar para mí...
— ¿Trabajar para ti?
— Me reí.
— ¡Acaso te volviste loco!
No voy a trabajar para ti, trabajaremos juntos.
Por desgracia...
— Me queje al final para hacerlo enojar más de lo que estaba.
— Agradece que trabajarás con alguien que si sabe lo que hace.
— Suspiré tratando de contenerme.
— Tu escribes ¡basura! puros clichés baratos que no hacen más que crear una falsa fachada de lo que verdaderamente es el amor.
— Ah si, y según tú ¿Que es lo que verdaderamente importa en el amor?
Me imagino que eres experta en el tema.
— Giré la vista de inmediato ante su pregunta.
Yo era la persona menos indicada para hablar de amor.
Ni siquiera podía recordar cuándo fue la última vez que follé.
Hummm...
¿Dos años?
No. Creo que han sido tres...
— ¡ Hey!
— Maximus agitó una mano frente a mí rostro.
— Le hice una pregunta a doña perfecta...
No por lucir bonita, vayas a creer que voy a olvidar esta ira fálica que mostraste.
— Eso no es de tu incumbencia.
Limitate solo a hablar de trabajo conmigo.
— Corté con su asunto.
Y estaba dispuesta a salir de aquél espacio perturbador, pero para mí sorpresa de pie junto a la puerta, Benton y Alfred se encontraban observándonos con una sonrisa en el rostro.
— Oh no, chicos.
No sé detengan por nosotros, continúen con su conversación.
— Dice Benton con tranquilidad.
— Creo que acabo de tener una excelente idea para hacer que esta fusión nos beneficie a todos....