El jefe envió de inmediato a algunos hombres para que ayudarán a aquel desafortunado hombre, enseguida lograron detener al camello, mientras uno de los hombres ayudaba a Carlo.
Carlo se sintió avergonzado al escuchar reír a los hombres, enseguida lo llevaron ante el jefe, que afortunadamente hablaba inglés perfectamente.
—¿Quién eres y qué haces en mi territorio?
Ahmed se molestó al ver a Carlo, era claro que los estaba siguiendo.
—Vengo con el Jeque —contestó Carlo enseguida, no sabía de que otra manera justificar su presencia.
—¿Lo conoce? —preguntó enseguida el jefe.
—Desgraciadamente —Ahmed no podía creer la necedad de ese hombre.
—Como le estaba diciendo, su hija y ese...