Farh no podía creer la imagen frente a ella, Carlo dormido sobre el escritorio, y al lado de él, varias botellas de licor se encontraban vacías.
—Carlo, ¿Estás bien?
La chica intentaba despertarlo, pero sin obtener resultado.
—Podrías llevarlo a la habitación, porque llevarlo hasta su auto será imposible en ese estado —dijo el guardia.
Farh no sabía que había una habitación en la oficina, el guardia hizo un esfuerzo por llevar a su jefe hasta el interior de la habitación, la chica lo ayudó para colocarlo sobre la cama,
—Ya puede retirarse, yo me encargare, gracias.
Cuando el guardia salió, Farh buscó en el vestidor si había ropa para...