—¿Me pides ayuda después de todo lo que me dijiste? No voy a seguir consolando a la mujer de otro. Si tanto necesitas ayuda, un desahogo, tendrás que buscar el modo de que Jann te acepte de vuelta o de lo contrario buscarte otro idiota que esté dispuesto.
Le responde molesto y sorprendido por su descaro, aunque a estas alturas nada debería sorprenderlo.
—¡Ay por favor! ¿De verdad te vas a poner con eso? qué sensible eres.
—Mi vuelo va saliendo —la interrumpe—, suerte con lo que sea que te haya metido en ese nuevo problema esta vez.
Cuelga la llamada, se queda pensando que hacer, no puede seguir ayudándola....