Unos toques en la puerta obliga a ambos a detener la conversación, entra por ella el doctor que ha estado pendiente de su caso para hacerle el último chequeo.
—No veo ningún otro daño ni nada que me preocupe, además de tu pérdida de memoria —comenta al concluir.
—¿Podre recuperarla? —le pregunta Jann.
—Esta debería de ir reapareciendo poco a poco, quizás en recuerdos o sueños vagos. Si llegas a presentar mucho dolor de cabeza, mareos o alguna otra cosa que te preocupe, llámame enseguida, te diré si es necesario que vengas para acá o no.
—Muchas gracias doctor.
—Recuerda mi recomendación, lo ideal es que de aquí salgas a...