Todos esperan afuera, ansiosos para que los dejen entrar, por suerte está con él el doctor que lo ha estado atendiendo desde que ingreso hace dos días.
—¿Cómo te atreviste a llamarla? —le pregunta indignada a su esposo.
—No lo hice, supongo que fue la clínica, él la tenía como contacto en caso de emergencia y como tutor legal en caso de quedar inconsciente —se defiende—. Ya despertó, a menos que él quiera, no podrá llevárselo.
—Más te vale que no tengas nada que ver en esto —lo amenaza.
Ven salir al doctor y se acercan a él.
—Se encuentra en buen estado de salud, lo único es que presenta...