Roy.
- “¡Asistiré, pero como sea alguna de tus jugadas, Roy Williams Miller, prepárate para sufrir lo que te mereces!”- me dijo Wendy, o sea mi queridísima hermana melliza ciega, Ailan Miller, con ese tono de voz tan encantador que tenía ella, cuando estaba furiosa.
Me había costado convencerla, para que asistiera a la fiesta del club que se realizaba esta noche. Tenía idea, por algunos empresarios, que habían intentado que yo asistiera, desde hacía tiempo, era la nueva perversión para las clases altas de Londres, se disfrazaba bajo la fachada de un club de diversión elitista, y con caros precios. Pero, como solía decir mi madre, por muy clase...