Hanna.
- “¿Estás segura de que quieres hacer eso Hanna?”- me preguntó Bea mientras me ayuda a terminar de cargar las cosas en mi coche después de ponerle las cadenas.
Había pocas personas caminando o circulando por las calles, y era normal, hoy era Navidad, y todo el mundo estaba celebrándolo. Mientras yo me sentía como si me hubiera metido en una lavadora y me hubieran centrifugado a máxima potencia. Ya no sabía ni lo que sentía, no tenía lágrimas que derramar, las había derramado todas, y si había alguna, las iba a dejar para el camino, ahora, sólo me quedaban regresar junto a Mia.
Antes de dormirme anoche, o...