Roy.
Miré mi reloj, últimamente hacía mucho eso, era mi forma de contabilizar los minutos y segundos que pasaban desde que Scarlet había vuelto a casa y no estaba mi lado, lo pensaba hacer hasta que por fin nos reuniremos, y poder así arreglar lo nuestro, o romperlo del todo, esperaba que no fuera así, y que lo que me decía mi hermana, y su amiga Beatriz fuera cierto, esa mujer me amaba.
Exactamente, pasó cuatro mil ochocientos sesenta minutos, doscientos noventa y un mil seiscientos segundos, traducido en tiempo real, tres días y nueve horas, así de obsesionado estaba con la llegada de la mujer que amo, y mi...