Roy.
Mientras subía en el ascensor que se dirigía al ático, igual que como me había pasado durante el todo el trayecto, continuaba pensando en cómo calmar a la bruja. Debíamos llegar a ese apartamento, que me habían regalado mis padres, cuando decidí venirme a vivir a Londres, y trasladar la sede central del grupo aquí, para estar más cerca de Ailan.
Mis padres también le habían regalado otro ático a Ailan cuando mi hermana se mudó a Londres, tras acabar la carrera, de hecho, mi padre se encargó de que mi piso estuviera cerca del de Wendy, que se encontraba en el edificio gemelo a este, a unos metros...