Emir llegó a la habitación y la tiró sobre la cama.
- ¿Que crees que hace? ¿Estás loco? Esto es un secuestro.
- Quieres hacer el favor de callarte, pareces un radio sin cuerdas.
Adhara Raphaella lo fulminó con la mirada, se puso de pie quitó su gabardina y se la lanzó con coraje, cogió unas sábanas y se envolvió en ella.
- Toma tu ropa, no la quiero, no soporto tu olor.
- ¿Es en serio? Tú definitivamente estás loca. - Expresó ya algo molesto y agarrándola del brazo para detenerla a que salga en esas fachas y sus hijas la vean. Los golpes en la puerta le llamaron...