CAPITULO 27. UN TRAGO AMARGO
Salvatore los vio alejarse, decidió seguirlo a distancia sin que lo vieran.
Llegaron a la hermosa casa de campo donde vivían, los vio bajar, y el regreso al hotel.
Subió a su habitación, sirvió un vaso con whisky y lo bebió.
Los días pasaron Salvatore se dedicó a mirarla a lo lejos sabía su hora de salida del trabajo, el horario de los niños, hasta que decidió Acercarse a ella, a la hora de salida del hospital.
Amaranta caminaba por los pasillos del hospital, y de pronto escuchó esa inconfundible voz.
— ¡Adhara! — Llamó Salvatore.
Amaranta se quedó estática por un momento y se...