La tarde de Charly y Sebastián había dado una vuelta de más de ciento ochenta grados, pues lo que parecía una simple tarde en dónde se encontrarían viejos amigos habían pasado a ser mucho más que eso.
— Me encanta cuando muerdes tus labios, te vez tan sexy que provocas, se ve que extrañabas mi grande verga ¿O me equivoco?– Dijo Sebastián mientras veía a Charly totalmente sumisa ante él, este se movía de manera rápida y fuerte dando grandes embestidas.
— A mi me encanta cuando me colocas como sumisa y no, no te equivocas, ahora por favor cogeme como nunca, hazme tu perra. – dijo Charly con un...