Audrey Johnson
Llego a mi cafetería de siempre, pidiendo lo que tanto me gusta; mis dos donas, una con chocolate y la otra con glaseado, para Ross la de Limón y dos cafés negros. Normalmente tomo capuchino, pero esta vez quiero algo fuerte.
Espero mi pedido en una mesa y mientras reviso los correos, leyendo me doy cuenta que debo regresar a Miami y la realidad me golpea trayéndome de vuelta a lo que sé que es inevitable. Debo regresar a mi vida, ya se me acabaron las vacaciones y tengo que regresar a trabajar.
Mi humor se evapora tan rápido en la mañana. Recibo un mensaje de Ross diciendo...