Audrey Johnson
Cuando abro la puerta de casa, lo primero que veo es a una Sara echada en el mueble acariciando su panza, me pregunto que tan lindo sería llevar un bebé, pero como también me viene a la mente las responsabilidades, me olvido de eso.
—Hooola— saludo con buen humor, sabiendo que Neith con lo obsesionado que es al ir a trabajar siempre, debe estar en la empresa.
—¿que hiciste?— me pregunta ella relajada aunque sé que no lo está del todo porque está acá encerrada —ese hombre se puso como loco en la mañana, no te encontró temprano y me pidió que te llamara yo, porque no le...